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Porque Del baúl Sabio..

Este
sitio es un compilado de notas, apuntes, blocks, cuadernos y libros que he
guardado en un baúl, lugar donde se encuentra concentrada toda mi formación
terapéutica en cuestiones de terapias
complementarias.

Mi intención, no es
realizar escritos con orientación pedagógica, sino despertar incógnitas y
realizar conclusiones de todas las experiencias vividas junto a aquellos que han
compartido un encuentro terapéutico.


Si alguien lo lee, se siente identificado, le genera
preguntas, curiosidad, inquietud y busca respuestas...



Misión cumplida...

viernes, 29 de noviembre de 2013

Los signos del Zodíaco

 María, mi primera maestra de astrología, maravillosa ella, me enseñó los signos de zodíaco con una visualización previa a la clase del signo a estudiar en turno. Este gesto me pareció maravilloso, porque fue una forma de conectarnos con la energía de cada signo. No lo olvidaré jamás.
Intentaré, de algún modo, transcribir esa sensación.
La idea, es poder apreciar como la energía va evolucionando de un signo a otro. Se va transformando, transmutando, dejando su propia enseñanza hasta que el ciclo termina y comienza nuevamente, ta vez en un estadio mas avanzado, mas evolucionado... ascendiendo, como en un espiral hacia una forma mas perfecta, mas iluminada..creo que así es la Vida.




Sumergida en el fondo del mar,  en lo más profundo donde no hay nada.  No hay luz, no hay límites, todo es un caos. De pronto una luz blanco dorada que procede del Cielo penetra en el profundo mar azul hasta tocar  el fondo.
De allí se siente una gran fuerza y un gran Carnero con todas sus fuerzas emerge de las profundidades del océano. Imaginemos la fuerza de este carnero para que pueda salir desde las profundidades del mar. Es un Carnero de luz y fuego que salta hacia la playa corriendo descontroladamente sin ver nada. Corre y sigue corriendo, es la energía vital, primordial que se pone en marcha.
                                                Esta es la energía de Aries

El carnero de luz y fuego que corría por la playa desaforadamente, de a poco se va cansando, se va apagando hasta quedar parado sobre una pradera florecida. Este carnero se va transformando a medida que se alimenta. Se transforma en un macizo y potente Toro negro con cuernos blancos. Poderoso él, pastorea y tiene sus sentidos en toda potencia, a flor de piel para poder disfrutar de su entorno. Come, se alimenta y vigorozamente junta energía. Ahora toda la fuerza que antes era puro fuego, está representada en la materia.
                                                 Esta es la energía de Tauro

El Toro se hace cada vez más grande. Tan grande que ocupa todo el espacio. Ahora de la boca del Toro sale un gran huevo blanco y brillante. De ese huevo que flota en el Universo sale un bebé risueño que empieza a jugar con unos cubos blancos y negros, claros y oscuros. Con ellos alza montañas, las derriba, juega, crea y cambia.
                                                 Esta es la energía de Géminis

El niño ahora deja de jugar, es de noche, oscuro. Hace frío y el niño está flotando en el Universo. De repente con sus manos hace una gran esfera con tintes verdes y marrones. Esa gran esfera es la Tierra. El planeta Tierra. Descendemos en él. Sobre el horizonte se observa una gran Luna. Estamos en un bosque y nos introducimos en la selva. Está llena de ruidos de animales, hay aullidos. De pronto vemos enfrente una gran aldea separada y protegida de la selva por una gran fosa y hay hombres que están parados haciendo de fuerte. Entramos en la aldea, la gente nos reconoce. Nos es familiar, allí estamos protegidos, cuidados, no hay peligro. Se observan en las chozas niños que juegan. Hay olores a comidas sabrosas. Los abuelos comparten anécdotas con los más jóvenes. Hay una gran imagen de familia. Estamos en casa.
                                                 Esta es la energía de Cáncer.

Ubicada nuevamente en la aldea, cerca del amanecer, se distingue el sol en el horizonte. En la aldea todos duermen, todo todavía descansa. Se pueden observar, con la luz del amanecer, mejor las siluetas de las chozas. La gente duerme abrazada. Solo una persona está despierta que mira hacia afuera de la aldea. Está curiosa, mirando cuánto habrá más allá. En este caso es una mujer, que se identifica totalmente conmigo. Esa mujer soy yo. Salto ahora hacia afuera de la aldea en busca de nuevos horizontes. Me interno en la selva, percibo nuevos olores, el olor de las hojas crujientes, húmedas aún, en el suelo. Observo a los insectos durante el camino recorrido. Animales que saltan de aquí para allá. Voy caminando, voy a un mundo nuevo. De golpe sobre el suelo, al lado de un árbol me encuentro con dos cuernos de toro. Los tomo y armo con ellos un atuendo para colgarme en la cabeza. Esto me da mucha fuerza, toda la fuerza de un toro.
Y sigo caminando. Me encuentro ahora, colgado sobre un árbol, la piel de un león, percibo su olor, su textura, su color, y con ella me hago una gran capa que cubre mi cuerpo.
Camino y me encuentro una gran montaña de plumas de águila y con ellas me hago dos grandes alas que me las coloco sobre mi espalda. Esto me da toda la fuerza del águila. Ahora con toda la fuerza   sigo caminando y encuentro una colina alta...y subo a ella...a la cima...y me encuentro cuatro piedras gigantes sobre un cuadrado. Cada una de ellas es una silueta. La primera pertenece a un Toro, la segunda a un León, la tercera a un Águila y la última es la escultura de un ser humano. Miro hacia atrás y puedo divisar un hilo de humo que proviene de la aldea, allá lejos. Y siento que llegué, que pude, que me encontré a mí misma. Entonces lo festejo, salto, bailo y grito. Observo al padre Sol y eso me llena de energía. Está en lo más alto del Cielo y me tranquiliza. Entonces digo.."Yo, soy Yo"
                                             Esta es la energía de Leo

Volvemos a la persona que está en la cima de la montaña y va dejando los atuendos, la capa, las plumas y los cuernos del toro. Sigue caminando en el búsqueda de un más allá. De pronto se encuentra con una gran cordillera de montañas y desea pasarla para ver que hay detrás de ella. Se para frente a la montaña y trata de subir, pero está muy empinada y resbala y se golpea. Vuelve a intentarlo y vuelve a caer. Quiere intentarlo de nuevo, pero ya exhausto cae dolorido, golpeado y magullado al piso nuevamente.
Ahora encuentra al costado de la montaña una pared, muy empinada que trata de subirla pero no puede. Y vuelve a caer y vuelve a golpearse. Lo sigue intentando pero no puede.
Ya cansado, tirado en el piso, abraza la tierra con todas sus fuerzas y comienza a transformarse en una gran esfinge con patas de león, cabeza de mujer y cuerpo de toro. Siente que por dentro pasan muchas cosas, siente cosas...
                                        Esta es la energía de Virgo

Nos conectamos nuevamente con esa esfinge de piedra con cara de mujer, patas de león, cuerpo de toro y alas de águila, la cordillera de montaña y al lado un trigal.
Percibimos nuevamente qué es lo que le pasa interiormente a esa esfinge. Y vemos que esa esfinge se está transformando, se resquebraja y de ella caen trozos de piedra de la cual estaba constituida. De adentro de la esfinge sale una hermosa mujer con alas enormes, gigantes, frágiles que se mecen con la brisa. Es una bellísima mariposa que asciende, juega con el aire, danzando.
Esa mariposa puede mirar hacia atrás y ver la aldea de la cual provino. También puede ver adelante y ver que había mas allá de las montañas. Y así puede girar eternamente observando los dos puntos. Pero esto no la satisface, por lo tanto, se corre hacia atrás para poder ver el panorama. Ahora puede ver la aldea y puede ver mas allá de la montaña. Todo lo ve, está todo a su alcance.
                                    Esta es la energía de Libra

Nos conectamos nuevamente con esa mujer mariposa, muy bella. Ahora ella está danzando en el aire, y ve sobre una montaña una luz brillante que la atrae irresistiblemente. Se acerca y ve que esa luz brillante es una gran espada clavada en la tierra. Siente curiosidad por tocarla. La saca y de esa manera siente el gran poder que ella tiene. Va caminando con la espada en la mano descubriendo que más allá  hay otras aldeas. De repente delante de ella se abre la tierra dejando un espacio profundo, oscuro, húmedo y algo de adentro se mueve y quiere salir a la superficie. Sale una gran criatura llena de escamas, con una gigantesca cola y una enorme cabeza. Esa gran criatura ahora la ataca y comienza una gran lucha. La cabeza del gran dragón cae cortada por la espada, pero vuelve a su lugar y el dragón recobra vida. Una y otra vez.
Hasta que esta bella mujer mariposa, agotada, exhausta, lastimada, habiéndose sentido al borde de la muerte, mira los ojos del dragón y se acerca... lo acaricia...se sube sobre él y comienzan a volar. Vuelan hacia el Sol.
De golpe el gran dragón gira y comienza a caer en picada hacia la tierra nuevamente, lanzando bocanadas de fuego sobre la aldea, derribando todo. Sube nuevamente hacia el sol y cae en picada otra vez...una y otra vez..
                                  Esta es la energía de Escorpio

Nos conectamos nuevamente con el dragón y volvemos a estar encima de él. Sigue subiendo y bajando. Oscilando entre dos extremos, pero cada vez con más fuerzas. Esta fuerza se va aquietando y ahora si observamos bien estamos cabalgando sobre un corcel blanco. Corre y corre sobre una meseta sin ningún tipo de obstáculos. Sentimos la libertad, el aire que nos rodea, el viento que vuela mi cabello. Viajamos...viajamos...
Si miramos al cielo podemos ver una flecha de fuego sobre nuestra cabeza que va hacia adelante guiando el camino. Seguimos la flecha. Viajamos...viajamos...
Y aunque a veces la flecha quede escondida entre los árboles y no la podamos ver, sigue allí. Vuelve a aparecer, viajamos..
                                 Esta es la energía de Sagitario

Nos conectamos nuevamente con el corcel blanco pero ahora no estamos viajando montado sobre él. Sino que divisamos una gran montaña. Y deseamos subir a ella. Nos despedimos del corcel, le agradecemos su ayuda y compañía y nos vamos a escalar esa montaña. Observamos que el piso es seco, duro y muy empinado. Comienza a hacer frío y nos colocamos una capa para abrigarnos. El viento golpea fuertemente. Subir se hace muy difícil, la montaña está muy empinada, hace mucho frío y el suelo se torna húmedo, por lo que de a momentos nos resbalamos y caemos. Pero volvemos a subir. Las manos están muy frías. El viento nos sacude, tropezamos y resbalamos nuevamente quedando colgados de una rama de un árbol cuesta abajo. Por debajo está el precipicio. Es muy difícil pero logramos subir nuevamente. Llegamos a la cima de la montaña. Si miramos hacia atrás, podemos ver el largo del camino recorrido. Caminamos por la cima y de pronto se ve un puente que conduce a otro lugar. Por debajo está el precipicio. Sentimos que hemos llegado...¡¡Llegué!!
En el puente encontramos un carnero que nos pregunta ¿Quién fue el que llegó?
                              Esta es la energía de Capricornio

Nos conectamos nuevamente con esa persona con capa sobre la montaña llena de nieve. Hay personas en la cima de la montaña. Esa montaña conecta con otra por medio de un puente colgante donde hay una cabra con cola de saurio, un ojo en el medio de la frente que nos pregunta ¿quién ha llegado?.
De repente el puente se corta y desaparece. Sentimos la necesidad de saltar a la otra cima, aunque racionalmente sabemos que no podemos, pero sentimos la imperiosa necesidad de saltar... y lo hacemos...nos sentimos suspendidos en el aire...y en el momento justo que nos vamos a caer, una luz nos envuelve sosteniéndonos. Esa luz que penetra en nosotros y nos traslada a la cima siguiente.
Allí nos encontramos con gente que viene a nuestro encuentro. No la conocemos, pero nos saluda con una bienvenida y percibimos que la conocemos de toda la vida.
Esa gente lleva un cantero que se acerca a una gran cascada de agua natural. Elijo un cantero, hay varios de distintas formas y colores, pero elijo uno y recogemos agua de la vertiente. Luego nos vamos al borde del precipicio para arrojar el agua hacia abajo.
Ahora podemos ver que en la montaña donde hemos subido a la cima hay mucha mas gente que sube por distintos caminos y que se cree sola, que sube sola.
Recogemos agua de los canteros y los volcamos al precipicio. Una y otra vez... Esa agua va hacia los lugares donde más se necesita...envío la energía donde más la necesitan..
                                 Esa es la energía de Acuario

Nos conectamos nuevamente con la cima de la montaña, con nuestro grupo de gente, con sus cántaros llenos de agua arrojándola al precipicio. Cada uno de nosotros lleva en la frente una estrella que brilla intensamente.
Si me acerco al borde de la montaña puedo observar que han desaparecido los valles, los caminos, los ríos...y se ha transformado en un inmenso mar que rodea toda nuestra montaña. Por donde miremos podemos distinguir esta enorme masa de agua que se ha formado.
Ahora, el grupo y yo, dejamos el cántaro, nos tomamos de la mano, nos vamos al borde de la cima. Miramos hacia abajo y ahora todos juntos nos tiramos al agua. Sentimos la sensación de caer al vacío. Nos sentimos caer...caer...en el agua. El agua y yo formamos una sola cosa, mis bordes desaparecen. Siento como mi cuerpo se desvanece y se torna un todo con la inmensidad del mar. Una vez que sentimos que el mar y yo somos una sola cosa, nos metemos en el fondo del mar, cada vez mas profundo, donde no puede entrar la luz del sol. Ahí vemos que todo el grupo y yo estamos iluminados por nuestras estrellas encendidas. Es como si la constelación que brillaba allí arriba, ahora, haya descendido a las profundidades de las aguas.
Podemos visualizar que hay muchas rocas y junto con la gente comenzamos a remover esas piedras. De entre las piedras salen cangrejos que van hacia la superficie. Solo hay este movimiento, de ascenso y descenso. la gente que baja a liberar cangrejos y los cangrejos que suben a la superficie. Solo hay este movimiento... de ascenso y descenso...ascenso y descenso de la Vida..
                                Esta es la energía de Piscis