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Porque Del baúl Sabio..

Este
sitio es un compilado de notas, apuntes, blocks, cuadernos y libros que he
guardado en un baúl, lugar donde se encuentra concentrada toda mi formación
terapéutica en cuestiones de terapias
complementarias.

Mi intención, no es
realizar escritos con orientación pedagógica, sino despertar incógnitas y
realizar conclusiones de todas las experiencias vividas junto a aquellos que han
compartido un encuentro terapéutico.


Si alguien lo lee, se siente identificado, le genera
preguntas, curiosidad, inquietud y busca respuestas...



Misión cumplida...

viernes, 2 de noviembre de 2012

Me olvide de mi


Cuando conocí a León, acababa de separarse. Tenía la mirada perdida, temblorosas las manos, la voz taciturna. Sin encontrar una posición confortable para charlar, atinó solamente a que las lágrimas no lo invadieran.

Se sentía desolado, agotado, con la sensación de haberlo perdido todo.

León es profesor de adolescentes en escuelas de barrios marginados. En innumerables ocasiones no solo fue su maestro sino que fue guía y consejero espiritual, compinche y amigo.

Sus honorarios solo le alcanzaban para llegar a fin de mes. Y este fue el tema principal de separación con su esposa. Ella quería que buscara otros rumbos, un trabajo mejor, sin tanto esfuerzo ni estrés y obviamente con mayor remuneración. La escala de valores entre ellos empezó a ser diferentes con los años. Para ella brindar cada fin de año en pos de buenos augurios significaba  no solamente gozar de buena salud sino que además implicaba la organización de las nuevas vacaciones a destinos diferentes, o a cambiar el auto y porqué no poder tener una casa más grande.

En cambio para él, que era un hombre taciturno, poco lo motivaba las salidas en el bullicio. Huía de las reuniones y pocas veces lo convencían para salir en familia.

Sumergido en el marginal mundo de su profesión, volvía a casa mimetizado con los problemas de sus alumnos. León cada año se encerraba más, fue perdiendo las ganas, sus amigos, sus afectos. Empezó a descuidar su aspecto personal, ya no tenía metas, motivaciones y ni siquiera se cuestionaba si era feliz. Todo daba igual. Se sentía inseguro en un mundo tan material, tan presionado por seguir normas y mandatos. La contracara de su mundo con el de su gente hizo que perdiera la brújula. No tenía respuestas ni veía señales. León había perdido las fuerzas para cuidar a su manada. Había que volver a despertar a ese león interno.

No fue nada fácil, parecía que nunca iba a encontrar la salida, pero León aún así tuvo constancia, algo siempre lo hacía volver.

Trabajamos con esencias florales, visualizaciones y meditaciones y de a poco fue saliendo de ese estado lacónico.

Con el tiempo volvió a tener esperanzas, a querer encontrarse con una profesión nueva, con proyectos nuevos. Pero fue un largo camino…lo esencial era que volviera a encontrar su eje, su esencia y su razón de vivir.

Pasado el tiempo, una tarde me llamó y me contó que había terminado con sus estudios pendientes de kinesiología, se formó en técnicas de masaje oriental, puso consultorio. Y su próximo proyecto era fundar una escuela y amalgamar su vocación pedagógica con esta carrera en curso.

Finalizada la charla, tomé su historia y al azar leí..”León, vamos a compartir este cuento.. “

Había una vez un gusano de 3° clase que había sido enseñado por los demás gusanos cómo era ser un gusano de 3° clase, qué derechos tenía, que obligaciones tenía y además le habían enseñado a este gusano de 3°clase a cómo acceder a el codiciado status de gusano de 2°clase. Le habían enseñado cómo debía ser, cómo seguir fielmente las normas de mantenimiento del sistema, cómo debía obedecer a gusanos de clases dominantes, cómo debía “chuparle las medias”  y todos los trucos para tener muy contentos a los gusanos de las clases dominantes y poder así ganar honradamente el título de gusano de 2°clase.

Él lo intentaba una y otra vez. Cumplió fielmente las normas del mantenimiento del sistema como había sido educado. Pero aquello no le salía, no era lo suyo, no sabía gusanear. Los demás gusanos que no eran tontos y eran bastante perspicaces, se dieron cuenta de que aquello no le salía y lo rodearon y lo increparon y le llamaron anarquista, lo llamaron loco, pecador y lo repudiaron.

Dice el cuento que aquello acrecentó su angustia, acrecentó el miedo sobre su futuro como gusano sin futuro, así que preso de una honda desesperación se hizo un nudo en la punta de la cola y se ahorcó. Y la verdad es que fue una lástima, pues si hubiera investigado con atención, se hubiera dado cuenta que su verdadera naturaleza no era gusano de 3° clase sino una boa constrictora, la más poderosa de las serpientes poderosas…

Hoy hemos contado un cuento…hay que empezar a hacerse muchas preguntas para descubrir con mucha paciencia y encontrar esa “boa constrictora”…porque hay mucho por conquistar y no solamente mucho por conquistar sino que también merece la pena conquistarlo…