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Porque Del baúl Sabio..

Este
sitio es un compilado de notas, apuntes, blocks, cuadernos y libros que he
guardado en un baúl, lugar donde se encuentra concentrada toda mi formación
terapéutica en cuestiones de terapias
complementarias.

Mi intención, no es
realizar escritos con orientación pedagógica, sino despertar incógnitas y
realizar conclusiones de todas las experiencias vividas junto a aquellos que han
compartido un encuentro terapéutico.


Si alguien lo lee, se siente identificado, le genera
preguntas, curiosidad, inquietud y busca respuestas...



Misión cumplida...

martes, 16 de septiembre de 2014

Texto de Luis Ernesto Espinoza (Chamalú)

 Bs As, 14 de mayo del 2013.




Mi amigo Luis me mando vía mail este escrito. Considero que es tan pleno, tan completo que no es necesario agregarle una palabra más. Espero que lo disfruten tanto como lo hicimos nosotros.




Texto de Luis Ernesto Espinoza. (Chamalú)

Hace un alto, cualquier cosa que estés haciendo, déjala por un instante.
Esta es una llamada a la vida plena, para que podamos reencontrarnos con esa esencia que nos une.
Un único  y sagrado deseo tenéis, y es la suprema reverencia. Entonces me veras vestido de árbol, montaña o amanecer y Mi Voz será audible a tu corazón.
Hay una sola manera de vivenciar la reverencia y es la felicidad. Esa felicidad interminable, por eso los he diseñado, para que ella sea vuestra condición natural.
Ahora solo falta, en ejercicio de vuestra libertad, de esa cotidiana recreación a la que estáis invitados a disfrutar, el sagrado regalo que os ofrezco en forma de vida, es una preciosa oportunidad para crecer, pues en ese acrecentamiento transparente, volverás un día a unirte a mí..
La mejor manera de retornar a la fuente es muy simple: solo se trata de jugar. Jugar sin pretender ganar ni temer a la derrota, es como avanzamos por el sendero sagrado; la caminata se convertirá en danza. Cuando tu instante se llene de música y tu peregrinación sea una danza… el camino de la luz habrás encontrado y otra vez seremos uno.
Nos enviaron al mundo a jugar y ¡fíjate como estamos¡ ¡Cuánto tiempo deambulando por la tierra y aún como estamos¡
¡Si solo vinimos a jugar, si solo estábamos jugando, si solo se trataba de jugar!
¿Y si volviéramos a jugar?
¿Y si volviéramos a abrazar los árboles y descalzos caminar con reverencia?
¿Y si retornáramos a la ternura y así la inocencia fuera nuestro contexto?
¿Y si volviéramos a hablar con los árboles, con los animales y a danzar con las estrellas?
¿Y si realizando un esfuerzo evocativo volviéramos a oír la voz de Dios?
¿Y si no nos aguantáramos nuestras ganas de reír, de llorar, de cantar y danzar, de celebrar y disfrutar, de vivir intensamente?
¿Si le susurráramos a la vida “te amo y prometo serte fiel”?
¿Y si volviéramos a jugar, sin olvidar que lo único serio es el humor?
Hermano, presiento en tu mirada, esas incontenibles ganas de apuntarte otra vez a la vida plena. Que queden atrás problemas y preocupaciones convertidos en sagrados desafíos o valiosas enseñanzas.
Que queden atrás los temores y el autoengaño. La opinión de los demás y la irreverencia, para dar paso al humor, para encarnar el amor, para aprender ininterrumpidamente y reencontrarnos como flores del mismo jardín, como árboles del mismo bosque, como niños del Universo volando de retorno a casa!.



Nuestros abuelos


                                                                                                 10 de mayo del 2013

    



                Estuve meditando sobre los temas que nos hemos propuesto debatir. Y quise darle prioridad a los abuelos, donde en esta sociedad quedan siempre relegados y al final de la lista. 
                Escribir sobre ellos hoy es hacerles una especie de honor, de mimo..


                Veo a diario la falta de paciencia hacia nuestros abuelos. Y eso me parte el corazón. 
                Nuestros abuelos son tan necesarios!. Son fuente de sabiduría y riqueza de espíritu. Sus historias y anécdotas deberían llenarnos el corazón porque son nuestras raíces. Ellos son la lección de magnanimidad.
  
                Amo y disfruto escuchar a mi madre de su niñez, de sus costumbres de esa época, lo que han hecho mis abuelos y cómo han crecido. Cómo han puesto a trabajar sus manos con labores que ya se han perdido. Y ella guarda en su memoria intacta las técnicas para llevarlas a cabo. Sabe de puntos de costura, tejido, recetas de la abuela, plantas y flores como nadie. 
                Es una ternura, ella y su hermana repartir en el ambiente el olor a cocina casera, a flanes, bizcochuelos, dulces y buñuelos.

                Cierro los ojos y me transporto al momento donde entro a casa en pleno invierno y veo los vidrios de casa empañados por el vapor que desprende la olla y ese olorcito a puchero.. el ruidito del sorbo del mate y ella viniendo a mi encuentro.. Es olor a hogar.. olor a amor..

                Propongo al lector o a quien le llegue estas líneas, volver al encuentro con nuestros abuelos. Su máquina está mas lenta. No importa que caminen más despacio, que sus manos ya no tengan la fuerza de antes para realizar las labores, o que no vean bien para corregir sus imperfecciones.Tal vez nos repitan anécdotas varias veces.Pero eso no tiene importancia. Nosotros de jóvenes hemos escuchado la misma canción tanta veces, hemos repetido frases o situaciones otras tantas..!!!. Ellos son tan necesarios para que se mantengan en pie todo lo que nos han enseñado en nuestra niñez. 

 
              Creo que es necesario integrarlos al grupo familiar. Dejemos de lado la computadora y toda la tecnología que nos mantiene conectados con el mundo externo para poder conectarnos con nuestro mundo familiar y nuestro mundo interior. Tal vez ya haya llegado el momento de abandonar por un rato las máquinas de juegos modernas para poder disfrutar con ellos juegos de mesa, recetas de cocina, revistas de manualidades, fotos que llevan impregnadas historias increíbles y toda aquella actividad que haga rejuvenecer su alma, que los haga nuevamente partícipes de nuestra vida cotidiana.

                Un rato con ellos, un rato en familia es el mejor antibiótico para las intoxicaciones de esta época..
                                                                                       Le envío un abrazo en un cuenco de cobre con caramelo...

                                                                                                       

Sobre la inteligencia..



  Con respecto al tema a tocar yo también tengo una respuesta, (desde mi modesto modo de ver), que me resultaría agradable compartir con Ud. Considero que ser inteligente, a esta altura de la Vida, no tiene nada que ver con la cantidad de Títulos de carreras universitarias que puedan poblar la pared de nuestro living, ser inteligente lo relaciono mucho mas con la sabiduría de Vivir. Abrir el corazón en el momento oportuno, ni antes ni después. Ver a los hijos mas allá de los ojos. Leer entrelineas no para condenar, sino para saber donde uno está parado. No buscarle un sentido a todas las cosas, sino, hacer lo que el sentido común me susurra al oído. Ser consciente de la finitud de nuestra Vida. Usar TODOS los dones, grandes o pequeños que Dios nos dio. 
                                 Diría finalmente que ser inteligente es sentir que en la última exhalación de nuestro aliento, nuestro paso por este mundo no fue en vano y que, además, me pude dar el gustazo de haber compartirlo parte de ese trayecto con Ud.!
                               Gracias.!                
                                                 Luis      






 Comparto su idea totalmente. Ud lo ha expresado muy poeticamente.

                       La idea de debatir sobre la inteligencia surgió porque hace unos días en mi lugar de trabajo hubo un médico que muy enojado cuestionaba que el laboratorio le había informado la mitad de los resultados que él había pedido. Estaba tan ofuscado, su soberbia era tal, que solo podía obrar como un autómata.
                        Ante semejante actitud, sutilmente me bajé los anteojos, tomé el informe que estaba en sus manos. Dí vuelta la hoja y le mostré los resultados que NO había visto impresos en el revés de la página. No se había dado cuenta que hay informes que por su cantidad de pedido de laboratorio están impresos doble faz... en fin...sin palabras. Y le cuento que no es la primera vez que pasa..

                         Desde ese momento me quedé pensando sobre la "inteligencia". Este médico, con título universitario, ante los ojos de muchos puede ser una persona inteligente. Por el solo hecho de haber recibido papelitos firmados por una entidad educativa. Sin embargo, desde mi punto de vista, el acumulo de información no es sinónimo de inteligencia o destreza intelectual..

                          Por lo antes dicho, creo que a medida que pasa el tiempo, crecemos o envejecemos por decirlo de alguna manera, corremos el riesgo de perder la capacidad de preguntar, de cuestionar, como lo hacíamos cuando éramos chicos.
                          Aceptamos lo que nos enseñan tal cual, sin ningún filtro ni cuestionamiento. Amontonamos información a la buena de Dios, automáticamente. Aceptamos mandamientos y prohibiciones. La educación no nos prepara el terreno para debatir, ni discernir ni elegir otros caminos, conductas o líneas de pensamiento.

                          Concuerdo con Ud, en cuanto a que la inteligencia es la capacidad de poder mirar, observar, cuestionar, elegir, sentir con todos nuestros sentidos.  Amén que cada ser humano nace para destacarse en una actividad, que lleva consigo impregnado en su genética la capacidad y la inteligencia para brillar en algo que no necesariamente deba ser la matemática ni la física.

                           Es tiempo de empezar a pensar por uno mismo, a ver que existen distintos caminos, distintas posibilidades y distintas soluciones siempre y cuando esté acompañado del sentido común. Es hora de redireccionar nuestros sentidos hacia un accionar que nos haga sentir felices y regocijar nuestra alma. Si nuestro pensamiento nos conduce a acciones que enriquecen nuestra alma, que sorteamos hábilmente las vicisitudes de nuestro camino, entonces hemos hecho de nuestra inteligencia una herramienta máxima...

                                     Gracias por compartir este momento..
                                                                                           Mirtha


Conversaciones filosóficas con Luis

Este espacio nace de grandes charlas con un gran amigo. Como el tiempo ocupado con responsabilidades de cada uno de nosotros es bastante abultado, en la mayoría de las ocasiones hablamos sobre nuestras vidas por teléfono. Pero una vez se nos ocurrió la simpática idea de debatir los temas vía mail, una especie de correspondencia moderna pero con el espíritu, el encuadre y el romanticismo de otras épocas. Es tan simpático que en las cartas o mensajes de texto nos tratamos de ud y muchas veces envolvemos la historia contada en un escenario de la época colonial.

Son maravillosas las charlas acontecidas. Si bien nos preguntamos sobre nuestras respectivas familias,  ocupaciones y proyectos en mente, siempre  finaliza nuestra charla con una conclusión en cuanto a temas primordiales que ocupan nuestras mentes, emociones y corazones.

Plasmo en este blog, estas cartas, que tal vez motiven a la reflexión a muchos de ustedes.

Luis, querido amigo del alma, agradezco al Universo compartir este escenario contigo. Es un orgullo para mi y un deleite personal debatir temas que nos invitan a reflexionar, a mirar nuestros defectos, ver cómo podemos corregir nuestros errores, ser amorosos con la gente que nos rodea porque en definitiva son ellos los que le dan sentido a nuestra Vida..
Si este espacio fuera de cemento, llevaría tu nombre, porque estos encuentros mantiene viva la llama del motor para descubrir quien verdaderamente somos.



martes, 2 de septiembre de 2014

El Sol

Por unos minutos cierra los ojos y concéntrate en tu mundo interior. Podemos ver que dentro de él hay un gran teatro vacío. Podemos ver el escenario, las butacas, las luces, su decoración, el telón de fondo. Todo habita armoniosamente. Ahora, aparecen sobre el escenario varios músicos, cada cual con su instrumento que individualmente tratan de afinar.
Ha llegado la hora que aparezca el director de la orquesta con su batuta. Todos se acomodan para la gran función.
Entonces..
Puedo internalizar a ese director de orquesta que va a tratar de sacar de cada artista lo mejor de sí. Cada músico está preparado y el público presente está esperando ansioso oír el gran concierto.
El director da la señal para que el sonido estalle..y comience a brotar de cada uno de los integrantes de la orquesta lo mejor para entregarlo a los demás.
Este director de orquesta, es el Sol, dador y generador de vida.
Cada uno de nosotros, llevamos un sol interno que le da vida a nuestro universo.


El Sol es el que nos da identidad, lo que somos. Es el centro de la carta natal, y es el que da vida a todo ese sistema. Es la energía vital de mi universo astrológico. Es mi parte consciente que con claridad organiza, da fuerza y sentido a vida. Es fuente de vitalidad y movimiento que se manifiesta en lo que quiero ser. El Sol es lo que me permite no pasar desapercibido por el mundo. En él encuentro mi misión.

El Sol representa:

  • La fuerza básica de mi personalidad. 
  • Mis patrones de conducta.
  • El tipo de actividad que prefiero.
  • Mi expresión. 
  • La habilidad para ser autosuficiente.
  • Lo que necesito expresar y realizar.
  • El signo del Sol que tengamos simboliza la energía que uno está aprendiendo a conocer y expresarla de manera creativa.
  • Simboliza a nuestro padre. Y en los hombres en particular cómo es como padre.
Que cada uno de nosotros pueda hacer brillar ese Sol que da luz y vitalidad a cada planeta de nuestro Cielo interior. Esa es su misión..

domingo, 24 de agosto de 2014

Mi música mientras trabajo

Los planetas del zodiaco

Estuvimos desarrollando cada uno de los signos del zodíaco en notas anteriores. Ahora vamos a desarrollar las cualidades de cada uno de los planetas de nuestro universo astrológico.

No debemos olvidar que cada uno de nosotros tenemos algo de cada signo aunque algunos predominen, que se expresen y desarrollen a través de nuestro tiempo, crecimiento y evolución.
Todas estas energías forman parte de un todo viviente, inteligente, constituidas también por estas energías planetarias.

La idea de "lo que es arriba, es abajo" también se aplica en la astrología. Podemos decir que existe un sistema solar pero que además en cada uno de nosotros también habita ese sistema en una determinada posición. Somos un entretejido energético, hecho con hebras de estos planetas que se teje con una combinatoria particular. Y esta combinatoria particular se va a expresar en la carta, lo que cada uno de nosotros somos.

Así como sucede en los signos, cada planeta tiene una determinada cualidad energética, con una determinada vibración y simboliza un principio universal básico que regula las funciones energéticas de los diferentes organismos.
Cada principio planetario se va a manifestar en todos los organismos en todos los planos, es decir, como seres humanos, como comunidades, como países, etc.
La función de cada planeta va a ser vivida psicológicamente por el ser humano implicado en un aspecto de su psiquismo, por lo cual, determina una necesidad, una motivación, lo que se manifiesta en su conducta dando un plano básico de su personalidad. Pero además, cada planeta va a tener una manifestación en lo colectivo.

Aunque no lo sean, en la astrología se toma como planetas al Sol y a la Luna, también llamadas, luminarias. Luego le siguen Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón.
Cada uno de ellos simbolizan un aspecto de nosotros mismos. Colorean a cada ser humano, a la fuerza de voluntad, la inspiración, emociones, pensamientos, forma de vincularse y amar, al guerrero interior, a su filosofía, voluntad de crecimiento y evolución, a sus limitaciones,  miedos y estructura, su imaginación y su excentricismo, su poder, su fantasía y sus sueños, con una paleta de colores diferentes en cada ser humano.

Atrevámonos a descubrir esos colores para desarrollar a pleno nuestras virtudes y poder con las mismas herramientas corregir nuestros defectos y errores. Vale la pena tomarnos todo el tiempo que necesitemos para descubrir quien verdaderamente somos.